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La BioTecnología en el Tabaco puede salvar a millones de personas

Por mucho tiempo hemos creído que el exceso en el consumo del tabaco es dañino para nuestra salud, sin embargo, los avances en la biotecnología de la filial de British American Tobacco (BAT), la empresa Kentucky BioProcessing (KBP), puede desarrollar la cura para el virus que ahorita tiene al mundo de cabeza, el COVID-19.

¿Cómo funciona la biotecnología?

Los avances tecnológicos hacen posible que se modifiquen procesos biológicos en los seres vivos, a manera de incrementar rasgos, facciones o características que generan que sea mucho más eficiente y fácil de producir o criar y por ende, un resultado más productivo.

La biotecnología contiene muchos lineamientos que se deben cumplir, y entre ellos es que el resultado de la modificación realizada no genere daños colaterales al consumidor. Vegetales más grandes, resistentes a plagas y fuertes ante el mal clima, animales de producción e incluso, vacunas, son producto de un arduo trabajo biotecnológico.

¿Cuál es el trabajo biotecnológico en el Tabaco que asegura salvarnos del COVID-19?

En el caso del tabaco, BAT tiene patentado un tipo de planta de tabaco de crecimiento rápido, el cual posee varias ventajas con respecto a las plantaciones convencionales, y es por eso que contiene diversas características que lo hacen una perfecta opción para la producción de vacunas.

Entre ellas tenemos:

  • Rápida producción y obtención de la planta.
  • Es potencialmente más segura debido a que las plantas de tabaco no pueden albergar patógenos que causan enfermedades humanas.
  • Es más rápida dado que los elementos de la vacuna se acumulan en las plantas de tabaco mucho más rápido – 6 semanas en plantas de tabaco en comparación con varias semanas más usando métodos convencionales.
  • La formulación de la vacuna que está desarrollando KBP se mantiene estable a temperatura ambiente, a diferencia de las vacunas convencionales que a menudo requieren refrigeración 
  • Tiene el potencial para provocar una respuesta inmune eficaz con una sola dosis.

¿Por qué British American Tobacco puede ayudar?

Adquirieron la empresa Kentucky BioProcessing (KBP) en 2014 con el propósito de usar parte de su trabajo en biotecnología singular para la extracción del tabaco, y así contribuir a un mayor desarrollo de su nueva categoría de productos no combustibles.

En 2014, KBP acaparó los titulares de los diarios de salud, como una de las pocas empresas con un tratamiento eficaz para el Ébola tras haber fabricado ZMapp™ con la compañía Mapp BioPharmaceuticals, en colaboración con la autoridad estadounidense de Investigación y Desarrollo Biomédica Avanzada (BARDA, por sus siglas en inglés).

KBP recientemente informó que ha logrado clonar una porción de la secuencia genética del COVID-19, lo que derivó en el desarrollo de un posible antígeno – una sustancia que provoca una respuesta inmune en el cuerpo, y en particular, la producción de anticuerpos. Este antígeno luego fue insertado en las plantas de tabaco para su reproducción y, una vez cosechadas las plantas, el antígeno fue purificado y ahora se encuentra en la fase de estudios preclínicos.  

El Dr. David O’Reilly, Director de Investigación Científica, de BAT nos dice: “Estamos en contacto con la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los EE.UU. y buscamos orientación con respecto a los próximos pasos. También hemos contactado al Departamento de Salud y Cuidado Social del Reino Unido y a BARDA en los EE.UU. para ofrecer nuestro apoyo y brindar acceso a nuestra investigación con el objetivo de tratar de acelerar el desarrollo de una vacuna en contra del COVID-19. Desde hace algún tiempo, KBP ha estado explorando usos alternativos de la planta de tabaco. Uno de estos usos alternativos es el desarrollo de vacunas basadas en plantas. Estamos comprometidos a contribuir con el esfuerzo mundial de detener la propagación del COVID-19 utilizando esta tecnología”. 

A través de relaciones de colaboración con el Gobierno de los EEUU y terceros fabricantes, BAT considera que podrían fabricarse entre 1 a 3 millones de dosis a la semana.

Aunque KBP se mantiene como una operación comercial, el plan es que su trabajo en torno al proyecto de vacuna en contra del COVID-19 se lleve a cabo sin fines de lucro.

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